Al anunciar la entrega de misiles Iskander-M a Bielorrusia, V.Putin lanza una nueva gran crisis en Europa

En 1997, la OTAN y la Federación Rusa firmaron un acuerdo bilateral comprometiéndose, en particular, a las dos partes a no extender sus respectivas capacidades tácticas de ataque nuclear más allá de su formato actual. En otras palabras, la OTAN se comprometió a no desplegar armas nucleares más allá de los 5 países que participan en la disuasión compartida de la Alianza (Alemania, Bélgica, Italia, Países Bajos y Turquía), mientras que Rusia se comprometió a no desplegar ni transferir sus armas nucleares más allá de sus fronteras. De hecho, cuando durante una nueva reunión con su homólogo bielorruso, Alexander Lukashenko, el presidente ruso, Vladimir Putin, anunció que Rusia iba a entregar a su vecino y aliado sistemas balísticos de corto alcance Iskander-M, especificando que podrían estar armados con ojivas nucleares, y añadiendo que Rusia iba a modernizar los Su-25 bielorrusos para poder llevar bombas nucleares, esto indudablemente lanza una nueva crisis de seguridad en Europa, potencialmente tan arriesgada como no lo fue la Crisis de los euromisiles a mediados de la década de 80.

Para el presidente bielorruso se trata, según él, de responder a los repetidos vuelos de aviones de la OTAN armados con armas nucleares cerca de sus fronteras, y de adquirir una capacidad de respuesta simétrica en caso de agresión nuclear por parte de la Alianza Atlántica. De hecho, es extremadamente improbable que Moscú le dé a Minsk tal capacidad, ya sea que esté o no controlada, como lo está en la OTAN, por un sistema de doble clave. Por otro lado, tal anuncio probablemente permitirá a Rusia desplegar Iskander-M en territorio bielorruso, mientras mantiene firmemente el control, alegando que son operados por tropas locales, mientras denuncia, como ya lo había hecho, el acuerdo de 1997 y la presencia de armas nucleares estadounidenses en Europa, en contradicción, según Moscú, con el Tratado de No Proliferación. Además, sorprende mucho que Vladimir Putin anunciara la modernización de los Su-25 bielorrusos para poder realizar ataques nucleares, no estando estos dispositivos preparados para esta misión, mientras que otros dispositivos del arsenal bielorruso, en particular el Mig-29, sería mucho más adecuado.

Según Vladimir Putin, la industria aeronáutica rusa modernizará la flota de Su-25 bielorrusos para permitirles implementar bombas nucleares

También cabe señalar que Vladimir Putin habla, en sus declaraciones, de sistemas Iskander-M, y no de Iskander-E, la versión dedicada a la exportación del misil balístico tierra-tierra ruso, que se implementó, sin mucho éxito, por Armenia durante la guerra de Nagorno-Karabaj. De hecho, el Iskader-E tiene menos rendimiento, no está diseñado para llevar a cabo un ataque nuclear y no está, por ejemplo, equipado con las mismas capacidades de maniobra, ni los sistemas de autodefensa y señuelo que están equipados con el Iskander-M. Estos sistemas fueron utilizados por primera vez en Ucrania por las fuerzas rusas., y demostró su eficacia contra los S-300 que protegen las principales ciudades de Ucrania.


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