¿Cómo transformará la guerra de Ucrania la planificación estratégica en Europa?

Hace solo 3 semanas, muy pocos en Occidente creían que Rusia realmente iba a librar una guerra global de agresión contra Ucrania. Para muchos, el despliegue de la fuerza rusa alrededor de Ucrania tenía la intención de hacer que el presidente Zelensky se inclinara por su membresía en la OTAN y el estado de las repúblicas separatistas de Donbass. Para los mejor informados, como el Estado Mayor General de los ejércitos franceses, y como comentamos en un artículo del 23 de febrero, los riesgos militares y políticos asociados con tal ofensiva no superaron los beneficios potenciales, por lo que tal decisión parecía irracional y, por lo tanto, improbable. Desde el 24 de febrero y el inicio de la ofensiva rusa, la situación geopolítica y de seguridad en Europa ha cambiado radicalmente, derribando muchas certezas y dando lugar a cambios de postura a veces radicales, como cuando Alemania anunció un aumento espectacular de su propio esfuerzo de defensa.

Más allá de estas implicaciones estratégicas clave, este conflicto es también rico en enseñanzas, en cuanto a la nueva naturaleza de la guerra moderna, y pone de relieve ciertos aspectos hasta ahora percibidos de manera diferente o secundaria por los ejércitos occidentales y los que determinan su destino. En este artículo estudiaremos varias de estas lecciones que tocan el corazón de las capacidades, formatos y cronograma de los ejércitos europeos, y que ahora deben tenerse en cuenta para responder a la realidad operativa observada en el campo de batalla.

1- La reevaluación de la amenaza convencional rusa

La mayor sorpresa de este inicio del conflicto está indiscutiblemente ligada a la muchos fracasos que afectan a los ejércitos rusos. Es cierto que la resistencia ucraniana sorprendió, pero la falta de efectividad de las unidades rusas tendrá una gran influencia en Europa. De hecho, incluso si estas deficiencias ciertamente no ponen en peligro el éxito de la ofensiva actual, han dado lugar a mayores pérdidas observadas en dos semanas de enfrentamiento que las registradas durante un año de guerra en Afganistán durante la intervención soviética de 1979 a 1989. Además, Dado que el conflicto aún está lejos de concluir, es probable que estas pérdidas rusas continúen acumulándose y deteriorando severamente la herramienta militar y la mano de obra de las fuerzas armadas, perjudicando gravemente las capacidades operativas convencionales rusas durante muchos años.

Las pérdidas rusas ahora alcanzan los 6000 muertos según estimaciones bajas del Departamento de Defensa estadounidense, lo que sugiere que más de 25.000 soldados rusos han quedado fuera de combate desde el comienzo del conflicto, es decir, casi el 15% de las tropas comprometidas en suelo ucraniano.

Sin embargo, en los últimos años, una gran mayoría de las decisiones de defensa tomadas por los líderes europeos han asumido un ejército ruso eficiente y amenazante, precisamente en el campo convencional, llevando a los europeos a acercarse a Estados Unidos, percibidos como los únicos capaces de neutralizar esta amenaza. Obviamente las cosas han cambiado drásticamente en 2 semanas. Los ejércitos rusos no solo muestran menos eficiencia, sino que toda la herramienta de defensa rusa lucha para respaldar una operación militar contra un adversario tecnológicamente superado y que solo tiene una profundidad estratégica débil.

Estos hallazgos tienen dos consecuencias importantes para la planificación y el calendario estratégico europeo. En primer lugar, ahora parece obvio que los europeos, en forma de coalición, son hoy potencialmente capaces de contener una ofensiva convencional rusa, incluso a pesar de que sus medios se han visto erosionados por 30 años de inversión insuficiente, y esto sin tener que depender de la protección estadounidense. . Además, Europa dispone ahora de un mínimo de diez años para reconstruir y dimensionar su propia herramienta de defensa, incluso en determinadas áreas tecnológicas críticas, debiendo aprovechar también los ejércitos rusos este tiempo para reconstituir sus fuerzas antes de poder recuperar una posición operativa. capacidad lo suficientemente significativa como para representar una amenaza convencional. Finalmente, los europeos ahora saben que no son inmunes a tal amenaza convencional y/o estratégica, incluso en su propio territorio, lo que explica la cascada de anuncios desde Finlandia, el bajo, de Eslovaquia o incluso de Polonia, en cuanto al aumento de su esfuerzo de defensa. De todos modos, ahora, y sea cual sea la conclusión del conflicto en Ucrania, los europeos y Rusia se verán envueltos en una carrera por el poder militar con fecha límite en torno a 2030.

2- el retorno de la postura estratégica


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